UN HOMBRE EJEMPLAR

¿Cómo se mide la vida de un ser humano al final de su tiempo en este mundo? Podría decir que por el amor que genera en los demás y que recibe a través de su vida y en su muerte. Si estoy en lo correcto, la vida de Federico Damián Huato es eterna, no en lo físico por supuesto, sino en lo espiritual porque un hombre como él que cosechó el amor de su esposa y sus hijos, así como de sus hermanos y sus sobrinos, puede jactarse de que tendrá una larga vida más allá de su deceso.
Sin embargo, en el amor que nos profesamos entre familiares consanguíneos existe una carga cultural muy grande porque se nos enseña que, a pesar de que no podemos escoger a la familia, tenemos que amarla. Debes amar a tu padre, a tu madre y a tus hermanos, debes honrarlos con tu comportamiento. Asimismo en nuestra cultura, es común escuchar denuestos hacia la familia política y solemos encontrar suegros y cuñados que ninguna preparación tienen para recibir a los nuevos miembros de la familia y que rechazan cualquier posibilidad de mostrar empatía hacia quien creen que les está robando un hijo o una hija, un hermano o una hermana.
Entonces lo asombroso es que esas personas –tu familia política- que conociste cuando ya eras adulto, con quienes tal vez no conviviste mucho tiempo, que te conocen a través de las palabras de un tercero –el esposo o la esposa- y que en nuestra cultura a veces son mal vistos, te quieran en vida y te brinden su reconocimiento y amor en la muerte.
“Con admiración y respeto” fueron las palabras que usó una de las hermanas de mi tía Lupe para despedirse de mi tío Fede. Al escuchar eso, todo el dique de emociones contenidas desde el momento mismo de saber que fui junto con mis hijos la última en verlo con vida -además de su esposa e hijos- se desbordaron, y dejé fluir las lágrimas ante el féretro de mi tío a punto de ser cremado. “No estamos despidiendo a cualquier hombre, se va un hombre ejemplar” fue la frase de otra de sus cuñadas, que terminó por hacerme llorar y lo siguen haciendo cada vez que las evoco.
¿Cuánto vale este reconocimiento? Todo el amor que mi tío Fede pudo sembrar en quienes sin tener un lazo sanguíneo pudieron amarlo por sus acciones y por el amor reflejado que su esposa supo trasmitir a su propia familia a lo largo de más de cuarenta años de matrimonio. Hasta pronto, tío, descansa por fin en paz y sabe que tu vida valió la pena porque nos dejaste puro amor.
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