CARTA A LA CNDH. RELATO DE UNA VIDA

Prometí abordar la carta que Eufrosina Cruz Mendoza envió en diciembre de 2007 a la Comisión Nacional de Derechos Humanos para quejarse por no haber sido reconocida como la Presidenta Municipal de Santa María Quiegolani, Oaxaca debido a dos grandes impedimentos: Ser mujer y profesionista, tal como lo expresó públicamente el presidente municipal saliente de su comunidad al darse cuenta que la Contadora Eufrosina había ganado la elección.
La carta, que es un escrito legal, supera con mucho las promociones presentadas por la mayoría de los licenciados en derecho que circulan por los juzgados de esta capital. Respeta la gramática y no adolece siquiera de una falta de ortografía. Es, en suma, un escrito claro, coherente, de fácil lectura porque es simple y directo en sus enunciados sin escatimar en belleza.
No puedo asegurar que Eufrosina escribió sola este documento de queja pero al firmarlo avala lo dicho en él. Reconozco, ahora que sé más sobre su vida, frases completas que la contadora ha expresado verbalmente en otras ocasiones. A reserva de corroborar su total autoría sobre la carta, admiro de entrada a Eufrosina por su capacidad de superación porque a los once años no hablaba español y ahora maneja nuestro idioma mejor que muchos que lo tenemos como lengua materna.
Escuchemos su voz escrita: “Soy una mujer indígena… Nací zapoteca y pobre… Crecí entre el hambre, el dolor y la ignorancia. Escapé de mi comunidad para evitar un destino que yo no elegí… Regresé para inspirar el sueño de otros jóvenes, de las niñas y de los niños que hoy corren descalzos y trabajan día con día bajo el rayo del sol para cultivar el maíz que los sustenta. He caminado muchos kilómetros para llegar hasta lo más alto del cerro y convencer a mis paisanos de darme la oportunidad de mandar-obedeciendo sus palabras… He tocado tantas puertas y he contado tantas veces esta historia, que ya no sé si estoy viviendo un sueño o una pesadilla de la que ya quiero despertar. Pido que se reconozca el derecho de las mujeres de los pueblos a votar y ser votadas, a ser libres y a educarse; a ser iguales en derechos y obligaciones, a que se respete la voz profunda y milenaria de todas nosotras y de las niñas que vienen detrás”. Qué maravillosa voz. La imagino pausada y clara, conmovedora y digna; al borde del llanto pero incólume ante la tormenta, como su alcatraz-cartucho tan querido que nace en la misma tierra que ella y se dobla pero no se doblega.
Eufrosina es única en sus actos: no aceptó convertirse en regidora ni en diputada para evitar que su voz fuera acallada para favorecer a un instituto político ávido de carne fresca para lanzarla a los leones de los partidos rivales. Tiene aspiraciones más altas y generosas. Sabe que una sola Eufrosina haría una diferencia personal, así que busca rescatar a sus paisanas y alcanzar la meta de formar un ejército de Eufrosinas que permitan un cambio en Oaxaca, México y el mundo.
Tiene proyectado un albergue para que las niñas y jóvenes oaxaqueñas que sueñen como ella no ser solamente procreadoras de hijos y sumisas esposas descalzas, puedan educarse y vivir dignamente para encontrar un destino diferente al de sus madres. Ha logrado que la SEDESOL le otorgue el cincuenta por ciento de los cuatro millones y medio que se requieren, y acude a toda la sociedad para reunir el faltante. En su página web QUIEGO, A.C. están las cuentas bancarias en donde se puede aportar para la construcción del albergue.
Publicado en Vértice el 4 de mayo de 2009.

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s