MI ABUELA

Para Chonita, a ocho años de su partida

A mi abuela no puedo dedicarle un breve espacio en mis escritos porque ejerció una influencia enorme en mí. Vivió lo suficiente para marcar mi vida y la recuerdo con nostalgia en los momentos menos pensados. No puedo decir que mi abuela me cuidó en la niñez por la falta o desidia de mis padres. No, mi abuela a pesar de su viudez no ejerció el papel de niñera que tanto se ve en las abuelas desde que las mujeres estamos en el mercado de trabajo. Mi abuelita cuidó a muy pocos nietos obligada por las circunstancias, tal vez porque los percibía frágiles ante el destino que les tocaba vivir o por tratarse de los hijos de sus hijos predilectos.

María Encarnación Huato Heredia fue hija de hacendados, de esos hacendados de antes de la Revolución a quienes precisamente la Revolución inventada no les hizo justicia y les arrebató sus tierras para entregarlas a los peones o al gobierno. Varios de sus tíos eran destacados intelectuales y militares. Tránsito, su padre, la abandonó junto a su madre, sus tres hermanas y un hermano para volverse a casar. Sin embargo, el general Pioquinto Huato, su papá Pioquinto como ella lo llamaría toda la vida, se encargó de que no les faltara nada. De las tierras y del ganado del padre ausente, papá Pioquinto ordenaba a un peón cada cierto tiempo que se matara una res y se le entregara su carne o el producto de su venta a la familia de mi abuela. Ante cualquier necesidad o adversidad, quien siempre dio la cara fue el general. Tal vez por eso Chonita bautizó con su nombre a uno de sus hijos a quien amaba con particular devoción.

Pero yo no amo a mi abuela por ese pasado a la vez triste y privilegiado. La amo por todo lo que ahora veo que representa en mi vida. Esa única foto, que descubrí después de su muerte, de mi abuela adolescente con un corte de pelo inusitado para principios del siglo pasado en una lejana hacienda en los límites de Michoacán y Guerrero, mostrando a la tremenda niña que ella misma decía que había sido, es reveladora de la belleza de mi abuela que nunca heredé. Son mías otras de sus virtudes, como su pasión por la lectura que también tiene mi madre y su interés en plasmar por escrito sus vivencias.

No sé dónde están los libros de la pequeña biblioteca que guardaba con celo en un hueco a la cabecera de su cama en la casa que mi abuelo construyó con sus propias manos para ella y sus hijos en común. En cambio tengo en mi poder una pequeña parte del diario que escribió con mucha disciplina y esmero y su letra manuscrita después del viaje que hicimos juntas a Europa; yo de trece años recién cumplidos gracias a los esfuerzos de mis padres como un canje a la fiesta de quince años que no deseaba , y ella de 56 años, gracias a la cooperación de sus nueve hijos quienes la enviaban a pasear para compensar sus desvelos. Con su poderosa memoria dio cuenta de todos los lugares que habíamos visitado, de los museos, de las iglesias que eran su interés particular, del clima, de los guías y de cualquier cosa que la hubiera impresionado. Un gran tesoro para mí.

Por supuesto que existen muchas anécdotas que yo presencié o que me han transmitido sus hijos en las tertulias familiares que Chonita presidió durante su vida. Su capacidad, a pesar de ser viuda, para someter a su dominio a sus siete hijos varones mediante todo tipo de torturas mentales y físicas, según ellos cuentan entre risas, y su interés en inculcar a sus descendientes la devoción que ella sentía hacia la religión católica son las fuentes de donde manan las principales historias.

Mi abuela nos obligaba a ayunar en Semana Santa, para almorzar a las doce del día suculentos y abundantes manjares preparados por ella y sus nueras, y culminar con el momento angustioso del Sábado de Gloria que, en su muy particular interpretación, significaba tres cinturonazos en los glúteos para pagar por los pecados de todo un año (si el penitente hijo, nieto, bisnieto o tataranieto no había estado en el momento preciso de la ejecución masiva, el cinturón podía convertirse en cualquier instrumento capaz de infligir dolor, en la primera aparición ante ella que no olvidaba quién había faltado). Pero Chonita tenía un poder tan amplio que no sólo ejecutaba a sus descendientes directos sino a sus yernos, nueras, comadres, compadres, parientes cercanos de sus hijos (que tontamente aceptaban la invitación de los pícaros tíos para ir el sábado a almorzar) y hasta a sus inquilinos; mi abuela cintareaba a todos con una gracia que sólo resta reír ante su costumbre.

Una costumbre más de mi abuela, a la que jamás llamé así en vida sino abuelita Chonita, fue la de tratar de obligarnos a rezar cada mes y cada aniversario de sus diferentes santos, además de bendecirnos ante momentos de peligro como viajes o despedidas. Solemos decir en la familia que mi abuela nos bendijo tanto que nos dejó amparados para diferentes adversidades durante mucho tiempo. ¡Que Dios te bendiga, abuelita Chonita!

Publicado en Vértice, marzo de 2009.

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16 comentarios on “MI ABUELA”

  1. Verónica Huato dice:

    Hermosas palabras para mi Tía Encarnación, y gracias por compartir la historia de la familia.
    Le envio información sobre mi tatarabuelo. 1833,19 de mayo. NACIMIENTO DE PIOQUINTO HUATO. “Coronel, originario de la Hacienda de las Balsas, mpio. de Coahuayutla, distrito de Montes de Oca. Fueron sus padres Severiano Huato y María Inés Sánchez y lo bautizaron el 19 de mayo de 1833, de 10 días de nacido, pero él festejaba su nacimiento el 5 de mayo. Falleció en Uruapan, Mich. Militó a las órdenes del Gral. Eutimio Pinzón. Sin notoriedad principió con la detención del presidente D. Sebastián Lerdo de Tejada y sus acompañantes en la Hacienda de las Balsas y conducidos a Coahuayutla hasta que el Gral. Diego Álvarez ordenó al coronel Huato que los mandara escoltados a Zihuatanejo. Fue prefecto del distrito varias ocasiones”. (Héctor F. López, 1942; 276).

    • Hola, qué gusto me da recibir un comentario tan enriquecedor como el tuyo!!! Muchas gracias.

      • calec dice:

        que alegría que alguien de la familia este tratando de recordar el origen de la familia. saludos calec Heredia Covarrubias (nieto del hermano de Josefa Heredia)

      • Hola Calec Heredia. Cómo me hubiera encantado tener más tiempo e interés para saber más sobre la familia de mi abuela. Puedes darme el nombre de tu papá y decirme quién es Josefa Heredia? Saludos!!

  2. César Huato dice:

    Otro Huato por aqui, deberiamos hacer algo para recopilar todo y juntarnos, que como familia, somos únicos. Saludos!
    Y me parece que la hacienda de la que habla la autora, mi papa le toco vivir en ella como hasta los 10 años.. mas o menos.

    • Hola César! Coincido en que la familia debería tener quién le siguiera el rastro para hacernos coincidir a quienes todavía mantienen el apellido y a los que no lo tenemos pero lo llevamos en el corazón. Cómo se llama tu papá y de quién es hijo? Saludos!!

  3. sergio espinoza dice:

    Señora margarita con todo el respeto que se merece quiero comentarle que mi papa se llamaba albertó espinoza huato hijo de meliana huato y nos contaba la misma historia que usted esta contando y me gustaría saber que parentesco hay ya que yo no conozco a ningún familiar de mi padre que en paz descanse y considerado el nombre del jeneral pioquinto mi padre solía hablarme de el y me gustaria que me contactara oh me responda si tienen alguna información que me podría dar yo soy nacido en Monterrey nuevo león pero vivo en dallas tx.

    • Hola Sergio! Me da mucho gusto saber que las historias que cuento y que te contaba tu papá coinciden.
      En realidad no tengo mucho que decir sobre la familia Huato. Los hermanos de mi abuela, los que conocí, ya murieron igual que ella. El resto, sus medios hermanos vivían en Michoacán y creo que nunca tuve contacto con ellos, mi abue se llevó esos lazos.
      En algún post futuro hablaré sobre las historias de mis tíos -los 9 hijos de mi abuela- que oí hasta la saciedad en mi infancia y adolescencia.
      Te mando un abrazo hasta Dallas!!

  4. Maria Huato dice:

    Hola..hermosa historia acerca de nuestra familia,mi abuelo se ll amaba Adolfo Huato Heredia y mi Papá se llama Pioquinto Huato y no cabe duda que somos unicos saludos para todos los Huato..

  5. Moisés Hermosillo Huato dice:

    Un Huato mas por aquí. Hoy 18 de Septiembre de 2014 y a mis 29 años de edad se me ocurre poner en el buscador de donde proviene el apellido Huato y me encuentro con este fascinante relato, ya que mi Madre y mis Tios suelen hablar mucho de su descendencia y coincide con un Tío de ellos de nombre Pioquinto, al igual que mi abuelito Antonio Huato hacendado originario de Las Balsas Guerrero al igual que mi madre y mis tíos… Sigo al pendiente de cualquier informacion ya que al igual que ustedes me intrigar conocer mas sobre nuestra descendencia!! Saludos!!

    • ¡Hola Moisés, es un gusto saludarte! Es bueno estar en contacto para saber de nuestros ascendentes. A mi abuela le hubiera encantado saber de todos y cada uno de los que han comentado este relato mío. Muchas gracias. ¡Saludos!

  6. cheredia2013 dice:

    Hola B uen dia Tendrias mas referencia de la familia, si consultas a mi primo david sotelo heredia, el cual tiene un enriquecedor historial familiar

  7. Francisco dice:

    Que interesante! Siempre nos hemos preguntado entre familia el origen del apellido Huato, pero nunca hemos llegado a una conclusion definitiva. Bueno, me dio gusto encontrar a un familiar mío por aquí! Saludos desde Texas!


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