Escribir en la era de las redes sociales

La gente está escribiendo, bien o mal pero está escribiendo. Tal vez es lo único que hay que agradecerle a las redes sociales y al internet. La gente escribe. Emociones, sentimientos, pensamientos, estados de ánimo… y, por supuesto, hay quien los lee y escribe para responder, o para corresponder.
Hay gente que tiene terribles faltas de ortografía pero no le importa porque cree, tal vez en forma errónea, que no lo leerán más que sus allegados. Además, con los cambios que ha hecho la Real Academia de la Lengua, muy pronto no existirán reglas tan estrictas en cuanto a sintaxis y ortografía. En el futuro cercano, tal vez se escribirá acorde con lo que la mayoría escribe. Así fueron evolucionando los idiomas o lenguas, las reglas gramaticales se inventaron a partir de consensos derivados de mayorías. Si la mayoría escribe grasias es probable que la regla cambie y deba escribirse así o bien ambas formas serán correctas.
Este no es el tema central de mi comentario, mi objetivo es escribir acerca del hecho de que el acceso popular a internet y a las redes sociales en particular, ha generado una avalancha de participaciones más o menos amplias de las personas en estos medios, y su principal recurso es la escritura. Porque debemos reconocer que en los medios sociales de internet se pueden compartir videos y fotos además de status –notas con pensamientos, estados de ánimo, mensajes, frases célebres- con una extensión desde de 140 caracteres en el caso de Twitter hasta una nota personal de aproximadamente una cuartilla en FB.
Poner una foto o un video, propio o ajeno, en Facebook genera una serie de comentarios por parte de los amigos de quien lo subió. Los comentarios se reproducen exponencialmente de acuerdo con el número de amigos que tiene la persona. Aunque, como leí recién en la revista Día Siete, tener muchos amigos en Facebook no te hace más popular. En realidad, cada persona en las redes sociales es correspondida en sus status o fotos y videos por el círculo más cercano de amigos y familiares que tienen dentro de las mismas.
No obstante, regresando al tema central de este comentario, la gente escribe para compartir –palabra clave en la actualidad- y recibe a cambio quejas, sugerencias, apapachos, felicitaciones, mensajes escritos de todo tipo de parte de sus amigos en la red social correspondiente. Y todo este intercambio de información y comentarios escritos bien o mal, es lo que me hace sostener que la gente está escribiendo al amparo del anonimato; escribiendo y leyendo, lo que en apariencia se necesita para crear cultura. Porque de las redes sociales a ensayos, artículos, tesis, libros, sólo resta tener agallas…
Publicado en Vértice el 21 de mayo de 2011

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