Orgasmos múltiples

Un tema que se evita, con el que hay que tener discreción, hoy es motivo de festejos por parte de las feministas. Y tiene que ser. ¡Cómo no! ¡Claro que sí! La sexualidad es el eje de nuestra vida. De donde partimos, lo que vivimos a diario una o varias veces. Por qué tenemos que ocultar palabras tan sencillas y simples como vagina, pene, ovarios, testículos, clítoris, coito, masturbación, orgasmo, que contienen una carga emocional positiva cuando nuestra líbido es sana y tiene los espacios adecuados para expresarse.

No voy a dar un discurso sobre lo que está bien o mal en sexualidad, en realidad todo está bien en este tema. Cada día nuestras preferencias sexuales obtienen el reconocimiento que merecen como un derecho individual y cada persona con su pareja pueden hacer lo que quieran en la intimidad, mientras no se afecte a terceros, sobre todo a menores de edad o personas incapaces de discernir.

Sé que estoy entrando en terrenos todavía pantanosos para muchos, no soy una experta en el tema, sí una entusiasta participante de lo que se puede llamar la alegría de la vida, el festejo del amor. Hacer el amor, tener relaciones sexuales no es malo, al contrario. De lo que se trata aquí es de poner en palabras escritas lo que todas las mujeres buscamos al momento de estar con nuestra pareja y pocas somos quienes lo logramos: el orgasmo. Ese momento culminante de la relación sexual en donde todo parece iluminarse con un gran arcoíris, en donde el cuerpo se alinea en sus chacras, donde nos vemos cara a cara con Dios y le agradecemos estar vivos, donde nuestro cuerpo respira por todos los poros y logramos la perfecta comunión con el otro.

¿Es este instante algo inigualable? Es posible, cada orgasmo es perfecto e irrepetible, pero no debe ser único, debemos buscarlo y esforzarnos por lograrlo siempre en nuestras relaciones sexuales. En general, las mujeres creemos que si demostramos que conocemos nuestro cuerpo, nuestra pareja puede pensar que lo aprendimos antes con alguien más. Así, muchas ocultan sus deseos en afán de mostrarse recatadas y callan lo que les gusta. Otras, tal vez las más, en realidad no saben qué les gusta. Si han vivido en una casa pequeña y compartido una habitación con otras y otros hermanos, es muy probable que jamás hayan explorado su cuerpo ni por error. Llegan al matrimonio con muchas ganas e ilusiones pero con escaso conocimiento de su cuerpo. ¿Cómo van a pedir?

Si encuentran una pareja inteligente que les permita aprender a expresar sus deseos, lograrán superar poco a poco la ignorancia conjunta en este aspecto. Porque somos ignorantes, la mayoría lo somos, incluso quienes se jactan de tener muchas parejas: tal vez no se dan cuenta que buscan en muchas lo que no pueden ofrecer a una sola, porque no saben cómo brindarle placer. No se trata aquí de moralidad, se escribe sobre sexualidad.

Parece que esta semana hubo un día dedicado a festejar el orgasmo femenino como una manera de liberación femenina. No soy feminista pero este apartado me parece adecuado. En tanto que las mujeres sepamos defender un orgasmo, tal vez podamos defendernos a nosotras mismas, al ser más importante que tenemos, antes que la pareja y que los hijos. Es más, no solo debemos defender y buscar el orgasmo, tenemos que aprender a disfrutar y exigir múltiples orgasmos. ¡Bienvenidas al club!

Publicado en Vertice el 13 de agosto de 2011.
Leído en Efecto Mariposa el 05 de septiembre de 2011.

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