SOPA

La consternación mostrada por los cibernautas en las redes sociales como Facebook o Twitter durante la semana que termina, fue incentivada por los desarrolladores de esas poderosas páginas, al igual que Google, Wikipedia y WordPress. Las páginas de inicio de estos sitios en inglés estuvieron cerradas o se mostraron con recuadros negros que cubrían los contenidos y que decían CENSURADO, en protesta por la posible aprobación de una nueva ley en contra de la piratería en internet.
La iniciativa de ley SOPA (Stop online piracy act o cese a la piratería en línea) a la que tanto temen estos gigantes cibernéticos es una propuesta de ley que fue presentada por senadores y congresistas para su debate en el Congreso de Estados Unidos a solicitud de los otrora poderosísimos comercializadores de música y películas, que han visto afectados sus negocios por la creciente liberalización de contenidos en la red.
Es decir, los empresarios a la antigua están intentando frenar a los modernos comerciantes de contenidos digitales que han hecho fortunas inmensas con la libertad que brinda internet en la actualidad. En medio de esta batalla campal estamos los consumidores-cibernautas quienes con cierto candor creemos los argumentos de los opositores a la SOPA que llevan sus protestas al grado de decir que seríamos presas de un estado cibernético totalitario que impediría la libertad de expresión y que estaríamos vigilados en los más recónditos ámbitos de nuestra vida privada.
De acuerdo a lo vivido por el líder de Wikileaks, Julian Assange, así como la aparición de recientes informes de la manera en que opera Facebook, nuestra vida privada no lo es tanto porque somos fiscalizados de acuerdo a palabras claves que introducimos en algún buscador o por nuestras opiniones expresadas en las redes sociales y podríamos ser ubicados en cualquier lugar del planeta.
La libertad de expresión que reina en la red ha abierto la posibilidad de criticar el desempeño de cualquier persona pública, al mismo tiempo que desarrollar alternativas de comunicación como radio y televisión online, diarios digitales, blogs, páginas web y toda suerte de negocios lícitos. Lo anterior tiene su contraparte en una negligente legislación informática que ha permitido la proliferación de sitios de pornografía, la comercialización de los objetos más impensados y obscenos y la aceptación de la piratería como un acto cotidiano.
La batalla por controlar la internet está comenzando apenas con esta iniciativa de ley que, en apariencia, no será aprobada porque su debate se ha pospuesto para febrero, algunos de sus apologistas -senadores y congresistas estadunidenses- le han retirado su apoyo y porque Barack Obama ha dicho que la vetará en caso de que sea aprobada en el Congreso.
En esta lucha de intereses económicos, los cibernautas debemos evitar respaldar cualquier posición por alarmante que parezca, sin una investigación previa de lo que nuestro apoyo significa para uno u otro bando.
Publicado en Vértice diario, el 21 de enero de 2012.

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s