Sanitarios en la India

Me levanto cada madrugada a las tres, en parte por mi inherente tendencia a despertarme para preocuparme por el estado del mundo y por el rumbo de mi vida, pero también para ir a orinar, sin darme cuenta de lo afortunada que soy al tener un baño en el cual puedo posar mi trasero sin problemas. Desde hace tiempo evito bajar la palanca, porque considero que es preferible un inodoro ligeramente sucio que desperdiciar miles de litros de agua al año en limpiarlo de mi orina.
Hoy sé que cuento con este privilegio en comparación con millones de mujeres en la India que tienen que abstenerse de tomar agua –pecado mortal en nuestras sociedades consumistas occidentales, donde nos alientan a beber dos litros o más de este vital liquido para mantenernos sanos- para evitar que su cuerpo desee desecharla sin poder hacerlo de manera digna, porque no existen baños suficientes en las grandes ciudades indias como Mumbai.
De acuerdo a The New York Times, la mayoría de las familias en ese país no cuenta con un baño propio y los escasos baños públicos –que deberían ser gratuitos en el caso de las mujeres y de los hombres al orinar, de acuerdo a la legislación- tienen que ser pagados por ellas en una clásica forma de corrupción y de discriminación porque nuestra postura al desechar líquidos o sólidos es la misma y los cobradores dicen “no podemos saber qué vas a hacer”. En el caso de los hombres, se les da el servicio de mingitorios sin cobrarles por la gran diferencia que hacen al defecar u orinar.
Podríamos deducir entonces que las mujeres en el campo son afortunadas porque tienen grandes zonas para elegir el mejor lugar donde evacuar sus deshechos corporales. No, tampoco están a salvo porque pueden ser acosadas por los hombres y deben buscar un grupo de mujeres que vaya con ellas, de preferencia muy de mañana, para poder orinar en relativa seguridad. En su caso, el fundado miedo a ser violadas les impide ir solas al baño al aire libre.
Ha surgido una corriente de opinión donde grupos de activistas reclaman el elemental derecho cívico a “hacer pipí” por parte de las mujeres en la India porque la salud de la población femenina está en riesgo en ese país. Las mujeres se abstienen de tomar líquidos para evitar ir al sanitario y soportan altísimas temperaturas sin hidratar sus cuerpos con las consabidas consecuencias para su salud, o tienen que gastar sus escasos recursos económicos para pagar los baños públicos que se encuentran en pésimas condiciones de limpieza porque son insuficientes y dentro de los cuales se exponen a ser atacadas debido a que los edificios que los alojan son alejados, solitarios y lúgubres. El panorama es desolador para el grueso de la población femenina en la India.

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