Disculpa Pública

Una disculpa pública es la que ofrece el señor ministro en retiro, ex presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Genaro Góngora Pimentel, por haber procedido en contra de su ex pareja condenándola a permanecer en prisión, dejando desprotegidos a sus dos hijos autistas Ulises y David.
“Yo Genaro ofrezco disculpas a la madre de mis hijos, a su familia, a mis pequeños Ulises y David si en algo les he fallado”.
Don Genaro no sólo logró que la madre de sus hijos estuviera en la cárcel por fraude –el de poner a nombre de ella la casa donde habitaba con sus vástagos-, sino que está desacatando la orden de un juez de lo familiar para que entregue a sus hijos el 35% de la generosa pensión de 350 mil pesos que recibe del erario público, auto fijándose un pago de 12,818 pesos para cada infante por considerar que pertenecen a la clase media baja y porque no pueden usar el dinero en diversiones debido a su enfermedad.
A eso llamo un conocimiento a fondo de la ley y de la forma de aplicarla para que lo beneficie en forma personal. “Reconozco que me dejé llevar por mis emociones de desconcierto por la situación que en ese momento mis hijos vivían a lado de su madre, no lo creí justo, ni para ellos, ni para mí”. ¿Así de fácil puede deshacerse el daño que ha causado un hombre a su pareja y a sus hijos? ¿Cuántos hombres en posición de poder o no, abusan cotidianamente de su pareja y de sus vástagos sólo por el hecho de ser más fuertes y porque saben que las mujeres en general estamos vinculadas a nuestros hijos por la responsabilidad y el amor que nos generan?
Al saber que tienen sometidas a sus parejas en casa, salen a la calle con la certeza de que cualquier mujer merece ser tratada con descortesía, insultos y/o amenazas. En las oficinas y en las escuelas prolifera el acoso sexual. En otros lugares públicos y privados impera el bullying sexista como medio de someter a cualquier mujer que tenga el valor de exigir sus derechos. Para la mayoría de los hombres, una mujer no puede estar por encima de ellos en cuanto a salario o jerarquía de mando. El modelo ideal femenino para ellos – y para las mujeres que los educaron- es la que les sirve sonriendo, la que calla y aguanta todo tipo de malos tratos.
Eso es lo peor de todo este asunto, las madres con mentalidad machista son quienes procrean machos que van engañando mujeres, dejándolas solas con la responsabilidad de los hijos –como el caso de Góngora Pimentel-, agrediéndolas y sometiéndolas a su dominio. Somos las mujeres quienes debemos cambiar el esquema desde su origen y tenemos que luchar cotidianamente para conseguir el respeto que merecemos como seres humanos.

Publicado en Vertice y su versión online http://www.verticediario.com el 25 de mayo de 2013.

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