MANTAS

Vivo en la colonia Juan N. Álvarez, hoy motivo de controversia por la aparición de mantas al mejor estilo de los cárteles. No sólo una, sino varias mantas en las calles principales que atraviesan la colonia. Una tras otra en el área que abarcan dos o tres cuadras. El mensaje en ellas está dirigido a los posibles delincuentes que se atrevan a robar aquí. Se les advierte que están siendo vigilados y que serán linchados en caso de encontrárseles en flagrancia.

La ignorancia da confianza y este es uno de los mejores ejemplos. Mis vecinos acudieron a mi domicilio en busca de apoyo económico para las mantas, expresé mi  opinión en contra argumentando que un posible linchamiento en contra de cualquier persona -no delincuente, porque no lo es hasta que la ley así lo mandate acorde a las pruebas y a la sentencia que dicte un juez- se convertiría en un problema mayor para cualquier vecino involucrado. “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho.” Artículo 17 de la Constitución Mexicana.

Les explico: no todos estamos de acuerdo en la colocación de esas mantas que instigan a la violencia y al quebranto de la ley. Linchar no es un juego, es un delito penado por la ley. “Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad más cercana.” Artículo 16 de nuestra Constitución.

Por supuesto que la indignación de la gente ante posibles delitos es justificable, pero la manipulación de los medios de comunicación sobre la realidad me hace reflexionar para escribir esta nota. Esta columnista no es una periodista ni reportera, porque esos oficios o profesiones requieren ante todo de ecuanimidad y apego a los hechos para que  la gente esté informada y pueda formarse una opinión. En esta columna expreso mis opiniones tratando de participar en el foro ciudadano que conforma la democracia en última instancia y que garantiza el artículo 6 de la misma Carta Magna: “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público.”

Mis opiniones no son la crónica de una noticia como debieron hacerla los reporteros que se acercaron a preguntar sobre las mantas. A la mañana siguiente de que aparecieran las mantas amenazadoras, vienen reporteros y solicitan una entrevista –aunque no diga su nombre, me dice uno de ellos-, en cuanto empiezo a esgrimir los argumentos que contradicen los que quieren oír, su rostro se altera y pierden interés en lo que digo. Qué tendenciosos los dizque periodistas que cubren una nota que se les antoja de gran importancia y que quisieran convertir en una historia de héroes, cuando en realidad se trata de una nota roja acerca de individuos hipócritas que con una mano quisieran limpiar lo que con la otra han enlodado.

Pregunten señores reporteros, investiguen con los demás vecinos si están de acuerdo en violar nuestras leyes sólo para seguir el juego de un individuo de doble moral que por un lado expende bebidas alcohólicas a menores de edad y a adultos sin oficio ni beneficio hasta altas horas de la noche en una cantina disfrazada de miscelánea, y por el otro incita a linchar a quienes roben a los colonos, muy probablemente linchará a sus propios clientes.

Publicado en verticediario online y edición impresa el 21 de agosto de 2015

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