UNA BODA COMPLICADA

UNA BODA COMPLICADA

El sábado pasado tuve la oportunidad de ver una película en alguno de los cinco canales con los que cuento en la televisión abierta y que son mi único vínculo con el universo televisivo. Tuve que investigar el nombre del film –que da título a este escrito- porque ya había iniciado cuando encendí el televisor. Es una de esas comedias románticas con actores desconocidos para mí, pero que tiene algunas escenas y diálogos interesantes.

Lo rescatable de la película inicia cuando los protagonistas van a casarse. Además de los clásicos enredos entre los novios previos al enlace, aparece una veta sorprendente para un filme protagonizado en exclusiva por afroamericanos. El novio es negro, la novia igual, sus respectivas familias también lo son, pero no se confundan, la novia proviene de la clase alta mientras el novio es el hijo de una amargada viuda empleada del gobierno, aunque él ha conseguido una buena educación y tiene ingresos elevados gracias a un muy buen empleo.

Los diálogos rescatables son aquellos que tienen que ver con los prejuicios y con el racismo. La admiración se genera entre los familiares y amigos del novio cuando llegan a la propiedad de la familia de la novia en Martha’s Vineyard –la cotizada isla donde se relajan en verano los ricos en Estados Unidos-. Alguien pregunta ¿esta casa pertenece a negros?, algún otro menciona “de seguro tienen empleados blancos para atenderlos”, la suegra deja caer con toda mala leche “hemos visto casas más grandes que esta”, a lo que su mejor amiga contesta “no es cierto, jamás has visto una casa así de grande”.

La mala actitud que trae la futura suegra de la chica rica se genera por la rapidez en la preparación de la boda y porque la novia no le ha sido presentada, lo que le hace sospechar lo peor. Igual se espera por parte de la familia de la novia, creen que está embarazada. Nunca imaginan que va a emparentar políticamente con una afroamericana imprudente y vulgar.  Y el encuentro se da, con las consuegras sacando chispas al conocerse.

Otra escena memorable es la de la cena de esa noche con los discursos de los padres –en el caso del novio, el tío representará a su padre- para desear lo mejor a la pareja. No obstante, cuando el tío va a levantarse de la silla, la madre del novio le arrebata la palabra y empieza un discurso ofensivo sobre los ricos y sus costumbres. A partir de ahí la velada se vuelve escabrosa en todo sentido y las peleas verbales y los codazos aparecen en la mesa. Los novios han decidido que no harán el baile eléctrico, un baile final asociado a las bodas de negros –ellos lo expresan abiertamente de esta manera, sin eufemismos como morenos o afroamericanos-, y tampoco saltarán la escoba, momento crucial de los matrimonios entre negros para el cual la madre del novio lleva la escoba que ha servido al efecto a su familia durante generaciones.

La discusión de temas de la cultura negra –como la esclavitud y, tal vez, la propia negritud- en boca de negros y la diferente perspectiva que ambas familias tienen al respecto, durante una cena previa a un enlace matrimonial entre integrantes de esa misma raza es interesante y raya en lo fantástico para una película ligera cuya primera intención es divertir, no analizar en profundidad los prejuicios racistas entre afroamericanos. Hay un momento en que la madre rica de la novia dice que el ritual de saltar la escoba no es importante y que no todos los negros lo han llevado a cabo; ella lo sabe porque su familia no fue esclava. La consuegra le revira ¿estás segura? “Por supuesto, mi familia era tan rica que tenía sus propios esclavos” ¿Y eso te enorgullece? “No, pero no puedo cambiar un hecho inmutable”.

Tengo conocimiento de que los afroamericanos pueden llamarse entre sí negros pero no puede hacerlo un extraño sin que se considere una ofensa grave. La sola mención de la palabra black o nigger o incluso moreno o negro (en español), epítetos claramente identificables por este grupo racial, puede ser motivo de disputa o de enfrentamiento a golpes en Estados Unidos. Las humillaciones a que fueron sometidos durante siglos, que continúan en el presente, han logrado que algunos afroamericanos sean personas susceptibles.

Esa susceptibilidad extrema les hace reaccionar rápidamente en grupo y se apoyan entre sí en forma muy organizada, lo que les ha valido alcanzar logros importantes para su comunidad. Esta película, sin embargo, me dejó echar un vistazo a la forma en que pueden hacerse daño entre ellos mismos con comentarios racistas y prejuiciosos, en base al conocimiento intrínseco que les concede ser de la misma raza.

Publicado en Verticediario online y versión impresa el 16 de octubre de 2015.

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